Este es el gran dilema del escritor cristiano: ¿escribes para edificar o para impresionar?
Uno de los problemas más sutiles al escribir contenido cristiano no es teológico, más bien es motivacional.
Saber con la intención que quieres escribir y compartir tus escritos.
Dos personas pueden escribir sobre el mismo texto bíblico, con la misma doctrina correcta, y producir resultados muy distintos. La diferencia no está en lo que dicen, sino en por qué lo dicen.
Hay dos maneras de escribir contenido cristiano:
- Para impresionar
- Para edificar
Y no son lo mismo.
Mira, te entiendo. Todos queremos ser vistos y, hasta cierto punto, queremos ser reconocidos también.
Déjame darte una explicación de ambos.
Escribir para impresionar
Escribir para impresionar tiene que ver con tu corazón. Tal vez no sea algo que hagas de forma intencional. Puede ser que sea algo inconsciente.
Pero la raíz es la misma, tu corazón.
Se manifiesta cuando:
- Cuando usas lenguaje que es innecesariamente complicado
- Cuando el texto está lleno de términos técnicos sin explicación
- Cuando el enfoque está más en mostrar conocimiento que en ayudar al lector
El mensaje puede ser correcto, pero el lector se siente:
- Pequeño
- Confundido
- Distante
Escribir para impresionar, dice, aunque no lo afirmes explícitamente:
“Mira cuánto sé.”
Pero se te olvida que no se trata de ti, sino del lector, y más que eso, se trata de ser fiel al Señor y que Él sea glorificado.
El problema de este enfoque
El problema de este enfoque no es el conocimiento, sino el uso de ese conocimiento.
Cuando escribes para impresionar:
- El texto se vuelve pesado
- La idea principal se diluye
- El lector se desconecta
- La verdad pierde impacto
La profundidad mal comunicada no edifica.
Escribir para edificar
Escribir para edificar es otra cosa. Como la otra cara de la moneda.
Cuando escribes para edificar, no buscas:
- Sonar profundo
- Parecer académico
- Mostrar superioridad
Sino que buscas:
- Aclarar
- Guiar
- Servir
- Ayudar a entender
Escribir para edificar dice:
“Quiero que entiendas, no que te impresiones.”
Hay una diferencia clave en ambos.
La diferencia clave: el lector
¿Para quién escribes? Esa es la pregunta que debes hacerte. Si quieres escribir y compartir tus escritos, tienes que tener en mente que lo haces para el lector.
O mejor dicho, para ayudar al lector.
Ya viste los dos enfoques, pero la diferencia entre ambos enfoques es la siguiente:
- El que escribe para impresionar piensa en sí mismo
- El que escribe para edificar piensa en el lector
Esa es la realidad, y esto tiene que ver con el estado de tu corazón. Así que antes de decidir en escribir para compartir, ve delante del Señor para que te dirija.
Porque realmente debes saber si lo haces para ti solamente o para el lector, pero más para la gloria de Dios.
Claridad no es superficialidad
Tal vez existe el miedo de que escribir sencillo sea escribir superficialmente, pero eso no es verdad. Ser claro es pensar en el lector.
Decir cosas profundas con palabras simples:
- Requiere más esfuerzo
- Exige mejor comprensión
- Demuestra dominio real del tema
Entonces, entiende esto: la confusión no es señal de profundidad y muchas veces es señal de desorden.
Una prueba honesta
Después de escribir, hazte estas preguntas antes de publicar:
- ¿Esto ayuda a entender mejor la Biblia?
- ¿Estoy explicando bien la idea del artículo?
- ¿Un creyente común entendería esto?
- ¿Estoy escribiendo para servir o para lucir?
Estas preguntas revelan mucho, así que, por favor, tómalas en serio.
El ejemplo supremo
Nuestro Señor siempre será nuestro ejemplo supremo, y Jesús enseñó verdades profundas:
- Con historias
- Con ejemplos cotidianos
- Con palabras sencillas
El Señor no rebajó la verdad, sino que la hizo accesible.
Hagamos lo mismo, no rebajemos la verdad, sino que vamos a hacerla accesible siendo claros en nuestros escritos.
Para cerrar
Para terminar, déjame recordarte algunas cosas:
- Escribir bien no es impresionar al lector
- Es ayudar al lector a crecer
Si tu contenido es claro, útil y aplicable, entonces estás cumpliendo tu propósito.
En el próximo artículo veremos:
Cómo escribir devocionales que realmente edifiquen (y no solo relleno espiritual)
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