Qué Escribir Cuando No Tienes Nada Que Escribir

Te sientas en tu escritorio, con una taza caliente de café recién hecho. Prendes la computadora para poner dedos en el teclado y escribir tu próxima obra de arte.

Pero hay un problema.

Te sientas frente a esa pantalla en blanco y piensas:

“No tengo nada.”

Creo que todo escritor pasa por esto hasta cierto punto. Pero te frustras contigo mismo porque quieres ser constante y quieres escribir.

Ese momento no es falta de creatividad o de tu llamado como escritor, sino que es falta de tener un sistema. Déjame ayudarte con eso.

Una verdad simple

Si estás sentado esperando a que lleguen las ideas, estás perdiendo tu tiempo. Las ideas se generan.

Los escritores que escriben con constancia no son más inspirados. Son intencionales en la práctica de escribir.

Por eso en este artículo te quiero compartir algunas formas en que puedes generar ideas de contenido.

Fuente #1: La Biblia misma

La Biblia es una fuente inagotable de contenido y, si estás leyéndola, de seguro habrá cosas de las cuales te gustaría abundar más en la forma de un escrito.

Preguntas simples generan artículos profundos:

  • ¿Qué afirma este texto sobre Dios?
  • ¿Qué problema humano expone?
  • ¿Qué error corrige?
  • ¿Qué verdad aclara?

Hazte ese tipo de preguntas porque un versículo bien pensado puede producir:

  • Un devocional
  • Un artículo
  • Una serie completa

La palabra de Dios, si eres fiel en leerla y estudiarla, te dará más de lo que te imaginas.

Fuente #2: Problemas reales de personas reales

El buen contenido responde a luchas reales. En mi otra publicación, Pensando bíblicamente, el artículo más popular es Una Pequeña Introducción a la Depresión.

¿Por qué crees que es eso? Porque muchas personas pasan por depresión y quieren saber cómo lidiar con eso.

Entonces pregúntate:

  • ¿Qué confunde a las personas?
  • ¿Qué preguntas se repiten?
  • ¿Qué errores ves constantemente?
  • ¿Qué luchas espirituales son comunes?

Las necesidades reales de las personas, tus lectores, producen contenido relevante para ellos.

Fuente #3: Lo que ya escribiste

Muchos escritores olvidan esto y es que puedes usar tu contenido de diferentes formas.

De un solo artículo puedes sacar:

  • Notes
  • Series
  • Devocionales
  • Otros artículos

En muchas ocasiones no necesitas escribir más; solo necesitas reutilizar mejor lo que ya escribiste.

Fuente #4: Preguntas que nadie responde bien

Esta me gusta mucho, porque la verdad es que no lo hacemos. Pero hay preguntas que las personas se hacen, pero que no encuentran una respuesta. Si es así, entonces responde la pregunta tú.

Busca:

  • Temas mal explicados
  • Doctrinas confusas
  • Prácticas cristianas asumidas, pero no enseñadas

Ahí hay oro para crear mucho contenido específico para tu audiencia.

Un sistema simple

Sencillo, ¿verdad? Pero te reto a que hagas esto una vez por semana:

  1. Anota 10 ideas
  2. Elige 2
  3. Desarrolla 1
  4. Guarda el resto

Te aseguro que cuando te sientes de nuevo frente a la pantalla en blanco, nunca volverás a empezar desde cero. Me dejas saber cómo te fue.

Para cerrar la serie

Si tuviera que resumir Fundamentos de la Escritura Cristiana en una sola idea, sería esta:

Escribir bien es pensar bien para servir mejor.

La verdad es que no necesitas ser un gran escritor; solo necesitas ser un escritor intencional.

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